Erase una vez un rey muy triste que vivía solo.
Un
día se le ocurrió una idea; invitaría a pasar unas vacaciones en su castillo a
aquel o aquella que cumpliera la condición de comerse una mano verde.
Los alumnos/as de Sarrión se presentaron en el castillo a probar suerte... ¿se atrevería alguno o alguna a comerse la mano verde?
En
Educación Física hemos contado el cuento: La mano verde de Sandra Araguás con el propósito de escenificar el relato y vivenciar algunas nociones espaciales a
través del juego y el movimiento mediante arrastres, trepas y equilibrios,
fundamentalmente.
Para
llevar a cabo la puesta en escena decoramos las gradas del pabellón con
elementos propios de un castillo: el pozo, el foso, la muralla, el puente
levadizo, la sala de las chimeneas y las caballerizas, con ayuda de ladrillos,
colchonetas, picas, maderas y cuerdas.
A
partir de este cuento motor hemos
jugado, aprendido y disfrutado.
¡QUE VIVAN LOS CUENTOS!